miércoles, 4 de noviembre de 2015

Hack facebook


Me meto en el baño con cierto resquemorcillo y, esta subordinada es sólo para evitar la conjunción ”e” que no me gusta nada, instintivamente, me palpo lo que podríamos llamar “mi virtud”. Parece todo en orden. Por las trazas, sigo siendo virgen de la puerta trasera, pero no puedo evitar frotarme casi salvajemente todo el cuerpo mientras me ducho. Llego a encontrar amoniaco y me froto con eso.

Salgo del baño y el Rodríguez sigue Hack facebook.

Me largo.

Han pasado 6 meses.
Estoy tomando un café en La Sombra de una Duda y Segundo, el barman, lee el Marca y con la mano derecha, en un gesto tan espontáneo como carente de gracia, se rasca las bolas.

A mi derecha, esa piriodista rubia, de piel Enlace morena, que cree estar buena pero que le pasa como a nuestro planeta, que está achatada por los polos y ligeramente inclinada sobre su vertical (el efecto anís); tiene las piernas cruzadas y un zapatito blanco se balancea en la punta del pinrelillo moreno, cubriendo sólo los fingers, mientras fuma un pitillo tras otro.

- Sé cómo te sientes... sí. Lo sé – me dice afectadamente la falsa rubia y le da una chupada pretendidamente sensual a su pitillo (fuma More, en fin...)

Entonces yo la miré. Fue un poético momento: quería estrangularla, pero del centro de la tierra surgió un estertor que me avisó: no es el momento. O, dicho en otras palabras: me dio el apretón.

Allí, en la soledad del water, con los calzoncillos en los tobillos y la cabeza despejada, meditaba sobre esto y aquello, cuando la piriodista entró con una libretita, y empezó a hacerme preguntas sin tener en cuenta mi posición de desventaja. Fue una entrevista desagradable, pero supe vadear el tema y salí airoso del percance.

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