sábado, 22 de agosto de 2015

Zapatillas Futbol Sala

Desde muy chica soy discípula de la transgresión a las normas rígidas y estipuladas por ideologías mentirosas y sin sentido y, en consecuencia, admiro a quienes en su momento histórico han logrado enfrentar papeles, costumbres desagradables, tradiciones dañinas. Una de estas personas es la escritora rusa Lou Andreas Salomé (1861-Zapatillas Futbol Sala).

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Es una mujer a la que admiro mucho por varias razones: las intelectuales son obvias, pero me encanta que "todas las fragilidades femeninas y tal vez la mayor parte de las fragilidades humanas le eran ajenas o habían sido dominadas por ella en el curso de su vida", como nos cuenta Freud.

Cuando lei esto me pregunté "¿cuáles son las fragilidades femeninas?", y me imagino que se refiere a las que míticamente nos han adjudicado a través de la historia y que muchas mujeres han adquirido, y dado por ciertas, de tanto escucharlas: debilidad, llorar por todo, ser gráciles y sensibles, y si hay un único plato de frijoles para todos ella no come con tal de que los demás lo hagan, o sea sufrida y abnegada a costa de lo que sea y con tal de que los demás estén bien.

Fue una mujer que abrazó totalmente la libertad. Fue amiga de Freud, muy amiga de Nietzsche de quien rechazó su propuesta matrimonial, y amiga de Rilke; y su primer esposo, Friedreich Carl Andreas (de quien toma el apellido), intenta suicidarse por ella tres veces.

Acaba de salir el libro Lou, historia de una mujer libre, que es la biografía de esta intelectual escrita por Françoise Giroud (fallecida en 2003), y ella comenta: "Una mujer que enamoró -y en casi ningún caso correspondió- a Nietzsche, Freud y Rainer Maria Rilke con una inteligencia 'sutil' y una belleza superior". Pienso que casi en ningún caso correspondió como ellos esperaban por ser amante de una libertad que le permitiera no vivir atada a todo lo que liga una relación comprometida cien por ciento. Sin embargo disfrutó de su ser mujer, de relaciones trascendentes con hombres ¡que válgame! y pudo realizar su trabajo con la admiración de quienes la conocieron, de sus lectores a través de la historia y, principalemnte, de ella misma. A mi me parece más que excelente, no se qué opinen ustedes pero imagínense qué será ser toda una intelectual y tener relaciones con personas tan inteligentes como estos tres grandes, la verdad que a mi me parece una maravilla ¡de lo que no hablarían! y paralelamente su ser mujer y ser hombres...

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